La Tierra tuvo alguna vez dos lunas que chocaron
Científicos aseguraron que la más pequeña se estrelló contra la mayor, por eso la cara oculta de la Luna es más rugosa
Ilustración artística que simula la colisión de la pequeña luna contra la Luna hace 4 mil millones de años. Una era tres veces más ancha y 25 veces más pesada, con una gravedad irresistible para la otra (Foto: Especial Nature / AP )
La Tierra tuvo alguna vez dos lunas hasta que una de ellas cometió el error fatal de estrellarse en su hermana mayor, conjeturan dos astrónomos.
El resultado fue que el planeta quedó con un satélite asimétrico. Los astrónomos elaboraron esa hipótesis para explicar por qué la cara oculta de la Luna es mucho más rugosa que la que enfrenta a la Tierra.
La teoría, desarrollada en un informe publicado este miércoles en la revista Nature, viene acompañada con un modelo de computación que muestra cómo pudo haber ocurrido y una ilustración en la que se ve a la luna menor incrustada en la luna mayor.
Algunos expertos dijeron que la teoría tiene sentido, aunque no están totalmente convencidos. El gran choque supuestamente se produjo hace 4 mil 400 millones de años, mucho antes de que hubiese vida alguna en la Tierra para observar el panorama inusual de la luna doble.
Según la teoría las lunas eran jóvenes, formadas unos 100 millones de años antes cuando un planeta gigante chocó con la Tierra. Ambas pasaron a orbitar la Tierra, con la más pequeña a la rastra de la otra.
Una era tres veces más ancha y 25 veces más pesada, con una gravedad irresistible para la otra.
"Estaban destinadas a chocar. No había salida. Fue un gran impacto a escasa velocidad", dijo el coautor del estudio Erik Asphaug, científico planetario de la Universidad de California en Santa Cruz.
Esa lentitud era relativa ya que ocurrió a más de 8 mil kilómetros por hora, pero esa velocidad es bien escasa para un choque planetario, aclaró. Es tan lento que las rocas no se fundieron.
Las rocas y la corteza de la luna menor se esparcieron sin crear un cráter, como habría ocurrido con un choque a mayor velocidad. Y aproximadamente un día después, todo se había asentado y las dos caras de la Luna lucían diferentes, agregó Asphaug.
El coautor Martin Jutzi, de la Universidad de Berna en Suiza, dijo que el estudio era un intento por explicar el terreno montañoso en la cara oculta de la Luna. Asphaug notó que parecía como si algo hubiese sido añadido a la superficie, de modo que los dos empezaron a efectuar simulaciones de computadora de choques cósmicos.
Autos podrían funcionar con orina
Un equipo de investigadores de la Universidad de Ohio descubrieron una forma de convertir la orina en hidrógeno, para que éste, a su vez, actúe como combustible en los automóviles.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Ohio descubrió la forma de transformar la orina en hidrógeno, al descomponer la urea y el amoniaco, ya que éste gas funciona como combustible para los autos.
Por ahora, generar y almacenar el gas de forma eficiente es aún muy costoso, sin embargo, el proceso experimentado por lo investigadores de Ohio reduce los costos de la generación de hidrógeno al aplicar una pequeña cantidad de corriente eléctrica a la urea y el amoniaco –compuestos presentes en la orina-.
La profesora Gerardine Botte dijo, según publica BBC Mundo, que su proceso “es más barato, eficiente y es el resultado de desechos orgánicos”.
"La orina de los 22 mil estudiantes de esta Universidad, -el ser humano orina de dos a tres litros por día- podría generar energía para unas 50 a 70 casas, al ser procesada por una celda de combustible", dijo Botte.
De acuerdo con cálculos de la profesora venezolana, un vehículo equipado con una celda de hidrógeno que funcione con orina podría recorrer hasta 150 kilómetros con un galón, es decir, algo así como 40 km/l.
Geraldin abundó que para almacenar el hidrógeno y colocarlo en los autos, los investigadores del Centro de Investigación de Energía Electroquímica de la Universidad de Ohio proponen colocar orina en los autos y la celda de combustible lo transformará en hidrógeno.
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