Reportaje

Aguirre, en el

ojo del huracán

 

1234817_540605169340777_1473761329_nUna experiencia amarga vivió Guerrero junto con otros 18 estados del país  durante el paso de los huracanes “Manuel”, por el Pacífico e “Ingrid”, por el Golfo de México

 

MARIO RAÚL HERNÁNDEZ

(Primera parte)

 

Un día antes, el gobierno estatal y los alcaldes municipales de los 81 municipios de Guerrero estaban listos para celebrar el Grito de Independencia de México.

La tragedia vivida en Guerrero por los huracanes Manuel e Ingrid, en septiembre 13, de 2013, descubrió irresponsabilidad, ineficiencia, ineptitud y corrupción en las construcciones de viviendas, puentes y carreteras que se vinieron abajo; y dejó ver también el ros­tro de la po­bre­za de más de 7 mil co­mu­ni­da­des guerrerenses.

Asimismo, la invalidez de un sistema de telecomunicaciones que dejaron incomunicadas a las poblaciones para reportar los daños y muertes.

Según datos oficiales, las lluvias de esos fenómenos naturales fueron similares a la cantidad de agua que fluye en un año en los tres ríos más caudalosos de México: Lerma-Santiago, Balsas y Usumacinta.

De nueva cuenta la sociedad civil guerrerense y autoridades demostraron una vez más su gran entereza y coraje para superar esta adversidad, luchando con sentido humanitario y llevando ayuda a quiénes más lo necesitaban, sin distinción de clases.

 

A río revuelto…

 

Pero tampoco se descartan las acciones inhumanas: abusos, ambición y lucro que se cometieron cuando el pueblo de Guerrero pasaba por un difícil momento.

Las siete regiones guerrerenses fueron afectadas, unas más que otras. Manuel complicó el acceso por tierra y por aire y dificultó la llegada de ayuda para pueblos que fueron sepultados por desgajamientos de cerros presas y ríos, afectación de carreteras y aislamiento de comunidades enteras.

Pese a todo Guerrero está de pie y poco a poco está recuperando su brillo, que con unidad y esfuerzo entre población y autoridad sortearon la crudeza de la naturaleza.

 

Culpable Ingrid

 

“Ingrid” fue quien más daño originó en la entidad guerrerense, según revelación del coordinador general de Protección Civil de la Secretaría de Gobernación, Luis Felipe Puente Espinoza.

1238061_533497670053950_865017511_nEl escurrimiento del agua vino de atrás de la sierra alta, explica, que incluye Morelos, parte del Estado de México y del Ajusco”, y ahí no estuvo “Manuel”, sino  “Ingrid”, siempre amenazante.

Por eso el Sistema Nacional de Protección Civil no incluyó a Guerrero en las alertas por “Ingrid” y no se previó que nos iba a sorprender por la retaguardia, concentrando solo su atención en “Manuel”, en la entidad Guerrerense.

Luis Felipe Puente asegura que no se podía emitir un boletín diferente al que se formula en Estados Unidos, donde  la National and   Oceanic  Atmospheric  Administration (NOOA), es la que mide los huracanes.

 

Ineficacia en el SMN

 

Podría considerarse, entonces, que las alertas mal emitidas son culpa de EU, país del cual dependemos para monitorear las lluvias y hasta de sus boletines informativos.

La tragedia corrió el velo de que el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), organismo público de México, no cuenta con sistemas de monitoreo y alerta eficaces, y solo se limita a reproducir información que el país vecino envía.

Desde 1958 no afectaban a México al mismo tiempo dos tormentas tropicales por dos costas diferentes: Manuel en el Océano Pacífico e Ingrid en el Golfo de México.

Y aunque solo Manuel se convirtió en huracán categoría uno, la cantidad de lluvia que produjeron ambos fue suficiente para desbordar ríos y provocar deslaves que afectaron no solo a Guerrero, como perversamente algunos pretendieron hacer creer  sino que a 18 estados del país y 60 mil personas; y dejaron 157 muertos, de los cuales, 101 son de Guerrero, 14 en Veracruz, 10 en Oaxaca y el resto en otros estados.

En este rubro la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), informó que las tormentas dejaron 14 mil 564 viviendas dañadas en 22 entidades; los hogares afectados están tanto en zonas regulares como irregulares.

 

Entre Paulina y Manuel

 

El 9 de octubre de 1997, siendo gobernador interino, Ángel Aguirre Rivero, el huracán Paulina devastó varias regiones del estado de Guerrero, pero en especial afectó al puerto de Acapulco, donde provocó al menos 400 muertos, cerca de 10 mil damnificados y daños materiales incuantificables.

El impacto de la tormenta “Manuel” fue mayor al del huracán “Paulina”, dijo el gobernador Ángel Aguirre ya que 60 por ciento del territorio del estado resultó con afectaciones.

Paulina alcanzó la categoría 4 en la escala de Saffir-Simpson, con vientos de 215 km/h y rachas de hasta 240 km/h.

En tanto “Manuel, por su parte, llegó a ser categoría 1, con rachas de viento de hasta 150 km/h. Sus lluvias ocasionaron grandes afectaciones los 81 municipios que componen a la entidad guerrerense, según informe del Fondo Nacional de Desastres (Fonden).

Aguirre Rivero mencionó que los daños materiales son millonarios. El huracán Manuel e Ingrid, que afectaron al estado de Guerrero, han sido los de mayor intensidad registrada en la historia del país.

 

Más de 10 mil mdp

 

De ahí que las pérdidas sean superiores, y que los 5 mil millones de pesos otorgados a Guerrero por el presidente de la República Enrique Peña Nieto, sean insuficientes para la restauración.

Observación que el diputado federal, Catalino Duarte Ortuño, secundó, cercana al gobernador  Aguirre y confió que Guerrero necesita cuando menos 10 mil millones de pesos “para levantarse”.

El dinero que se pretende destinar al estado para su reconstrucción, que es de 500 millones de pesos, es una cantidad insuficiente, calificó Duarte Ortuño, “ya que tan sólo en la región Tierra Caliente hay 15 puentes de los que, cuando menos, cuatro son de gran calado, y entonces estamos hablando de varios millones de pesos”.

Y valoró que  la reconstrucción del puente de San Miguel Totolapan tiene un costo de 80 a 100 millones, “no es cualquier cosa y se debe elevar de altura”.

 

Aquí, Tierra Caliente

 

En comunidades de la región de Tierra Caliente de Guerrero los daños fueron graves, en diversos hechos, en donde el desbordamiento del río Balsas o río Cutzamala originó inundaciones, rupturas de puente, carreteras trozadas, viviendas destruidas, deslaves de cerros, pueblos incomunicados así como centenares de damnificados.

BUP23tJCYAEYTsKEl desbordamiento del río Balsas partió al puente Santo Tomás, incomunicando a los municipios de Ajuchitlán  del Progreso, San Miguel Totolapan, Tlapehuala y Coyuca de Catalán, donde los pobladores se quedaron aislados y sin alimentos.

Asimismo, Tixtla, Mochitlán y Quechultenango, que debido a la incomunicación, la ayuda llegó tardía, aseguraron alcaldes.

En Tierra Caliente fueron siete municipios los que resultaron severamente dañados, dos de ellos Pungarabato y Ajuchitlán del Progreso, en declaratoria de emergencia de los 49 que reconoce la Federación.

En esta región los municipios menos golpeados por el huracán Manuel fueron Arcelia y Cutzamala de Pinzón.

 

Zona Norte, incomunicada

 

La carretera federal Iguala-Chilpancingo, severamente dañada por las tormentas Manuel e Ingrid, vía principal que comunica a diversos municipios y poblaciones de las regiones Norte y Tierra Caliente, que quedaron incomunicadas con la capital.

El río Mezcala al desbordarse originó caída de puentes, deslaves de cerros, inundaciones de viviendas, destrucción de redes de agua potable y aislamientos de pueblos como Plan de Liebres, Venta Vieja y Casa Verde, ubicados a lo largo de la carretera Iguala-Chilpancingo.

En Apaxtla de Castrejón, Guerrero, el alcalde Efraín Peña Damacio, reportó que unas 2 mil personas de las comunidades de Xochitepec –la más grande de Apaxtla y San Felipe –ubicadas en el lugar más apartado de la sierra de Guerrero, estaban completamente incomunicadas por los cortes de caminos que impedían tener acceso.

“No se ha tenido contacto, dijo, no se sabe cómo están; si hay heridos o muertos, si tienen comida y agua. Estoy preocupado porque son las comunidades más alejadas y es en donde están la mayoría de los derrumbes”.

El difícil acceso al quedar bloqueadas y destrozadas las carreteras hizo que la ayuda humanitaria llegara lenta, lo que originó en la población desesperación y angustia.

 

Atenango del Río, inundada

 

En Atenango del Río, Guerrero, por el desbordamiento del  río Amacuzac, la ciudad se inundó y las pérdidas materiales fueron muchas, pero sin ninguna merma humana, asegura el alcalde Andrés Cantoral González.

Nueva imagenEl río destruyó, dice, alrededor de 284 viviendas en el municipio y unos mil 700 damnificados. También la destrucción del único internado que tenía la ciudad. Asimismo hay grandes pérdidas en los cultivos, ganado bovino, caballar y mular.

Las comunidades más dañadas fueron: Comala, Zacango, Atlapa del Río y Filadelfia y Atenango del Río (cabecera municipal).

Cantoral González reconoce la ayuda humanitaria que otorgó el gobierno estatal, que encabeza Ángel Aguirre Rivero así como los gobiernos municipales de municipios aledaños, la sociedad civil en general y de la Cruz Roja y Protección Civil.  CONTINUARÁ

Comentarios