Aguirre, en el
ojo del huracán
El balance en Guerrero establece que para su reconstrucción habrán que rehabilitarse más de 3 mil kilómetros de carreteras y caminos y más de 120 puentes pequeños, medianos y grandes, por lo que se requerirá, tan solo en este rubro, una inversión de más de 10 mil millones de pesos –equivalente a lo que se haría en 10 años–.
MARIO RAÚL HERNÁNDEZ
(Última parte)
Las comunidades más afectadas por el huracán Manuel, en Cocula, Guerrero, en donde se desbordó el río Balsas, fueron Río San Juan, Apipilulco, La Mohonera y Azcala, precisa el alcalde y añade que los daños asciende a varios millones de pesos.
El recuento, dice: 17 casas derrumbadas, 20 escuelas fueron dañadas de las que 13 se tuvieron que demoler por el peligro que representaban para los niños, dos puentes colgantes se los llevó el río, cuatro tuberías de agua de conducción, muchos cultivos fueron afectados y familias damnificadas.
La ayuda, precisa, ha fluido de todas partes: de diputados y autoridades federales, de alcaldes de municipios vecinos y de mucha gente que se solidarizó con el pueblo coculense.
Pueblos de Huitzuco
En el municipio de Huitzuco, Guerrero cuatro comunidades resultaron afectadas, menciona el alcalde Norberto Figueroa Almazo: Acaquila, Tecuacuilco, San Francisco Somatlán y El Cerillo.
Aquí señala el primer edil se perdió cultivos, casas, escuelas, caminos y red eléctrica. “Huitzuco está trabajando y está de pie. He atendido mis cuatro comunidades y me he solidarizado con el pueblo de Copalillo, Atenango del Río y Tepecoacuilco.
Al DIF estatal que encabeza Laura del Roció Herrera, se le envió tres toneladas de víveres para ayudar a los pueblos de La Montaña que fueron severamente afectados por el huracán.
El balance en Huitzuco es positivo, indica Figueroa Almazo, “con el apoyo de las instancias estatales y federales estamos trabajando muy duro en la reconstrucción de las comunidades huitzuquenses dañadas.
Teloloapan, menos golpeada
En Teloloapan, Guerrero, los deterioros fueron menores, en comparación a las altas contingencias sufridas en otros municipios, señala el síndico Efrén Ángel Romero Sotelo.
Hubo derrumbes y bloqueos en caminos de terracería como Laguna Seca, Santa Cruz Unión y Coatepec Costales así también sufrieron daños los techos de láminas de cartón de viviendas ubicadas en zonas marginadas.
“Nos generó temor e incertidumbre el anunció de que la presa El Caracol iba abrir sus compuertas para desahogar el agua y no sabíamos la magnitud que pudiera tener, pero afortunadamente no pasó nada”.
Teloloapan está de pie y nos solidarizamos con los municipios de Tierra Caliente, enviándoles 50 toneladas de víveres a San Miguel Totolapan, Tlapehuala y Coyuca de Catalán. “Todo ello se logró gracias a la ayuda del pueblo teloloapense”.
Afortunadamente, precisa el síndico que Teloloapan no tuvo ningún tipo de contingencia que demandara ayuda de víveres o de albergue.
Balance y reconstrucción
El balance en Guerrero establece que para su reconstrucción habrán que rehabilitarse más de 3 mil kilómetros de carreteras y caminos y más de 120 puentes pequeños, medianos y grandes, por lo que se requerirá, tan solo en este rubro, una inversión de más de 10 mil millones de pesos –equivalente a lo que se haría en 10 años–.
El número de hectáreas siniestradas de maíz y otros cultivos equivalen a la totalidad del territorio del estado de Tlaxcala –3 mil 997 kilómetros cuadrados–.
Asimismo, conforme a información de la Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano (Sedatu) y el Instituto de Vivienda y Suelo Urbano, (Invisur) son más de 10 mil viviendas las que tuvieron daños totales o parciales.
En materia de agua potable y drenaje; rectificación de cauces de ríos, dragados y muros de contención se requieren, tan solo para 56 municipios, 18 mil millones de pesos –equivalente a seis años de inversión–.
Ante las oportunas acciones de la Secretaría de Salud (SS), en Guerrero no se tuvo brotes epidemiológicos, las vías más importantes de comunicación estuvieron abiertas y se abastecieron con víveres a las comunidades más apartadas.
¿Estamos preparados?
Manuel e Ingrid dejaron lecciones que aprender tanto a autoridades como a ciudadanos y deja entrever que no estamos preparados para enfrentar cualquier fenómeno natural y cabría preguntar ¿pudo haber sido mayor o menor la tragedia en Guerrero?
Porque las alertas de tormentas tropicales no funcionaron como deberían, en donde si se avisó o no a tiempo a los estados sobre la fuerza de Ingrid y Manuel confrontó a gobiernos locales y federal.
Algunos alcaldes de Guerrero reconocieron que recibieron la alerta, pero "no dimensionaron" el desastre que estaba por ocurrir.
Asimismo, el titular de Protección Civil, Luis Felipe Puente, reconoció que México depende del sistema de alerta temprana de huracanes de Estados Unidos porque no cuenta con uno propio debido a la falta de inversión.
Pero además la corrupción puede costar vidas por la expedición de permisos de construcción en zonas de alto riesgo como lagunas secas o húmedas.
Comentarios
Publicar un comentario