Tumbas
muertas,
tumbas
olvidadas
* Solo las cruces
viejas de madera yacen sobre la lápida enmohecida y resquebrajada, donde ya no
se alcanza a leer el nombre de quien ahí descansa en paz *
Muchas tumbas, sin el calor humano.
Mario Raúl Hernández
Millares de
visitantes llegaron esta vez a los tres panteones municipales de la ciudad, y
pese al calor de las veladoras, el olor a copal, el color de las flores, muchas
tumbas no sintieron, otra vez, el calor humano, y por el abandono, han ido
muriendo poco a poco y en silencio.
Solo las
cruces viejas de madera yacen sobre la lápida enmohecida y resquebrajada, donde
ya no se alcanza a leer el nombre de quien ahí descansa en paz.
Otras más se
encuentran sumergidas en la maleza, que sólo por el montículo de tierra se sabe
que se trata de una tumba muerta, olvidada por los familiares.
Ahí están,
esperando como cada año, que alguien llegue; una cruz de madera que apenas y
con mucho trabajo deja ver el nombre: Francisco García-2009, quien su tumba
descansa debajo de un árbol frondoso de ficus.
Los tres
panteones municipales de Iguala albergan a miles de difuntos, que con ansias
esperan ser visitados cualquier época del año; que alguien vaya y les brinde
calor humano, el olor de las flores, la luz de las veladoras, el humo de copal.
Tumbas que esperan ser contagiadas de la alegría y la risa familiar.
En un
recorrido por el panteón antiguo municipal se pueden observar sepulcros con
fisuras, lápidas fracturadas, cruces deterioradas o el simple el cúmulo de
tierra. Han sido olvidados.
Más allá, se
oyen las risas, el mariachi, el trío, la banda quienes interpretan la canción
preferida del difunto, en donde su cripta rebosa de flores, veladoras y
alegría.
Aquellas son
tumbas que han pasado a la lista del olvido de sus familiares; ahí no luce
ninguna flor de cempasúchil o terciopelo, aparentando tumbas de películas de
terror debido al abandono que han tenido por años.
Aquí hay
sepulcros que datan desde hace más de 100 años, en donde para esta celebración
de muertos ninguna persona o familia se presenta, cuando menos, para limpiarlas
o pintarlas.
A lo largo
de 106 años, el Panteón Municipal de Iguala de la Independencia, -conocido como
el viejo panteón- ha sido un lugar de resguardo para los restos de aquellas
personas fallecidas que han dejado historia, pues en el reposan infinidad de personalidades,
incluso, el ex gobernador guerrerense, Darío L.
Arrieta Mateos, que gobernó en el 1954-1957.
El Panteón
Municipal de Iguala se fundó el 10 de mayo de 1911. Este camposanto tiene
historia, tiene mitos y tiene importantes personalidades que descansan en este
lugar.
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