En
México es Día de Muertos;
en
Estados Unidos, “Halloween”
*
El Día de Muertos comienza el 31 de noviembre, con la llegada de los difuntos
pequeños; el 1 de octubre, con la de los adultos y el 2, con la visita al
panteón, precisa el cronista Guillermo de la Cruz *
Las
tumbas nuevas. (Foto: Mario Raúl Hernández).
Mario Raúl Hernández
En Iguala, a
pesar de la gran tradición que hay por el Día de Muertos, se está siempre en
lucha constante contra el “Halloween”, señaló el cronista e historiador,
Guillermo de la Cruz Issa. “A veces da tristeza, agregó, que en las escuelas
ponen sus ofrendas en el salón, pero en la tarde hacen su famosa “Noche de
Brujas”.
El cronista
reconoció que gracias a sectores como el educativo, empresarial y social se ha
logrado que en la ciudad permanezca esta importante tradición: Día de Muertos.
“Una de
ellas se reflejó en días pasados en el zócalo, con el concurso de tumbas y
ofrendas que también se ha hecho toda una tradición a donde asiste gente de
todas partes de Guerrero y del país”.
Ellos
vienen, señaló, a admirar aquí todo tipo de tumbas y ofrendas, así como el de
las tumbas nuevas que, son el de los extintos hace un año.
Dijo que
esta es una tradición que se puede hacer tanto en el zócalo como en la casa del
personaje fallecido.
El Día de
Muertos, aclaró, comienza el 31 de noviembre con la llegada de los muertos
pequeños; el 1 de octubre de los muertos adultos y el 2 con la visita al
panteón.
—En Iguala
reviste gran importancia el 1 de octubre con la visita de las tumbas en la
ciudad, que se hace a pie, en automóvil y hasta en motocicletas, en donde de
voz en voz se va pasando la información.
—Los
principales barrios que aún conservan esta tradición son San Juan y Juanacate.
Fue en Juanacate donde vivió un señor muy famoso que le llamaban “Tolón”, quien
era muy ferviente, ayudante de las celebraciones religiosas, y se le veía
cargar la imagen de la virgen, por lo que la gente lo identificaba.
—Él fue uno
de los que empezó en la ciudad a ofrecer sus servicios para vestir una tumba.
Ponía en su casa o decía de voz en voz “yo arreglo tumbas”, si tu querías que
en tu domicilio se hiciera una tumba de acorde a tus necesidades y de acorde al
difunto él la realizaba.
—Fíjate que
esta tradición que inició “Tolón” se ha ido multiplicando. Hoy hay gente que
vive de esto, que en esta temporada ponen en sus puertas “se arreglan tumbas”,
“se arreglan ofrendas”, sobre todo las tumbas nuevas, ya sea representada a
través de imágenes o en vivo, de personas que representan a la virgen de
Guadalupe, a un ángel o a Jesucristo.
En las
ofrendas hay de todo. (Foto: Mario Raúl Hernández).
Entonces,
explicó el cronista, esas son las cosas que la gente disfruta y se asombra
cuando va a una casa en donde el dueño invita a la gente y le convida un café,
un aperitivo y se vuelve una convivencia entre la sociedad y el que ofrece la
tumba.
—Entonces yo
disfruto de estas tradiciones de Iguala, en donde el 1 de octubre se visitarán
las casas y rescatar a esas personas que se nos adelantaron en el camino, y con
la tumba la familia muestra de qué murió, cómo era en vida, qué actividad
realizaba o algo importante que hizo.
El Día de
Muertos es una celebración tradicional mexicana que honra a sus difuntos. Se
celebra principalmente los días 1 y 2 de noviembre, coincidiendo con las
celebraciones católicas de Día de los Fieles Difuntos y Todos los Santos.
Pero ¿cuál
es la diferencia entre las tumbas y las ofrendas?
La tumba,
expone Guillermo de la Cruz, es cuando la persona es recientemente fallecida,
no pasa de un año su muerte. “Esto se hace también en otros lugares como
Tepecoacuilco, Cocula, y lo bueno es que la gente sigue manteniendo estas
tradiciones”.
Los
igualtecos que tuvieron el infortunio de perder a un ser querido, cualquier día
después del 2 de noviembre más cercano al próximo, está obligado por tradición,
a realizar la tumba al reciente difunto.
Esta
consiste en realizar una representación escenográfica de la muerte. Cada casa
convierte su sala o entrada principal en una gigantesca maqueta del lugar en
que ocurrió el deceso y va acompañada de la fotografía y textos que narran
aspectos significativos de la vida y muerte del difunto.
Cada noche a
partir del 31 de octubre todo el mundo es bien recibido a admirar y disfrutar
de las tumbas en toda la ciudad, que por más increíble que parezca representan
un homenaje póstumo a la memoria de aquellos que en vida nos dieron alegría y
amor.
Guillermo de
la Cruz al referirse a las ofrendas, explica que, ésta consiste en la
colocación de un altar en donde es colocada una imagen o fotografía del
familiar difunto, igualmente se coloca pan de muerto, consistente
principalmente de hojaldras, “muertos”, carretillas, entre otros. Estos pueden
estar adornados con el nombre a quien se le va a ofrecer.
Además de la
tradicional calaverita de azúcar, atole de arroz en jarrito, calabaza en dulce,
palito de sal, fruta de la temporada, una comida del plato favorito del
difunto, sus cigarritos, tequila o agua ardiente, y su vaso de agua -que
generalmente es bendita-, todo esto acompañado de cirios o veladoras que son
encendidas desde la noche del 31 de octubre y permaneces así hasta la noche del
2 de noviembre o por la mañana del 3.
En estas
tradicionales ofrendas las características flores de la temporada, jarrones a
los costados del altar adornados hermosamente con cempaxúchitl, nube,
terciopelo, todo esto, enmarcado con papel picado con motivos del día y oloroso
humo de copal que en la mente de los vivos encarna el recuerdo y el anhelo de
este importante día.
Cada año
todos los difuntos visitan y disfrutan un poco de lo que en vida sabían
apreciar, ya por la noche del 2 de noviembre regresan de donde vinieron
alumbrados por la luz que da los cirios y veladoras.
Por eso en
México, confirma el cronista, es Día de Muertos; en Estados Unidos, Halloween.
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