ASTRONOMÍA



El espectáculo lunar; los
tres eclipses de ayer

 * El eclipse lunar de anoche fue especial porque coincidieron tres fenómenos *
Luna de sangre.

AGENCIAS

El eclipse lunar de anoche fue especial porque coincidieron tres fenómenos. Para empezar, tuvo lugar un eclipse total de Luna, para continuar la Luna estaba en su perigeo (el punto de su órbita más cercano a la Tierra), por lo que se veía mucho más grande. Por último, el eclipse hizo que la única luz del Sol que recibió la Luna estuviera tamizada por nuestra atmósfera, lo que tiñó el satélite de un precioso color rojizo. Popularmente este fenómeno se conoce como Luna de Sangre.
Los eclipses lunares ocurren cuando nuestro satélite pasa por la sombra de la Tierra. Esto no sucede todos los meses, porque la órbita de la Luna está inclinada con respecto a la de la Tierra-Sol (eclíptica). A diferencia de los eclipses solares, los eclipses lunares son visibles desde cualquier lugar del mundo, una vez que la Luna está sobre el horizonte.
En Europa occidental y el noroeste de África, el amanecer fue el mejor momento para observar el progreso de la luna de sangre, que duró 62 minutos. La primera fase ha sido a las 3.34 de la madrugada y llegó a su apogeo alrededor de las 5.12 de la mañana.
La superluna de sangre es el primer fenómeno astronómico de 2019 y no se volverá a repetir otro de las mismas características hasta mayo de 2021.


En la madrugada de ayer domingo 21 de enero se produjo el primer eclipse total de luna de 2019, que ha dado lugar a una superluna de sangre visible desde América del Norte, América del Sur, oeste de Europa y África.
Este eclipse lunar total dio lugar a una superluna de sangre, conocida desde la edad media como Luna de Sangre de lobo para referirse de una forma más próxima a las ideas esotéricas a la Luna llena de enero, que coincidía con los aullidos de los lobos en las noches de invierno.
Este fenómeno astronómico se produjo durante un eclipse lunar total en el que se alinean la luna y el sol, de forma que la atmósfera de la Tierra filtró la luz azul y verde de los rayos solares, pero dejó en cambio pasar la roja.
Por este motivo, la luna se tiñó, con el reflejo del brillo rojizo, que le llegó procedente de la atmósfera y creó la llamada superluna de sangre.




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