COLUMNA


Héctor Astudillo, el
campo es primero

El programa de fertilizante en Guerrero inició hace 26 años, financiado al principio sólo por el gobierno del estado. Posteriormente ante el crecimiento del Programa, se incorporaron al financiamiento los ayuntamientos y los propios productores.
En los tres primeros años de este gobierno el Programa de Fertilizante se estableció de manera gratuita absorbiendo el estado lo que le correspondía a los productores, además de los recursos financieros de lo que ya venían apoyando los municipios.
Pero hace más de 10 meses —el 3 de octubre de 2018—, siendo presidente electo, López Obrador, anunció en Acapulco, que su gobierno asumiría inversión y operación del Programa del Fertilizante.
El 8 de febrero de 2019, en gira de trabajo, en Ciudad Altamirano, (Tierra Caliente de Guerrero) entonces ya presidente, López Obrador, anunció oficialmente que este noble programa apoyaría a todos los pequeños productores de maíz y arroz, hasta por tres hectáreas, sin embargo, los resultados han sido desastrosos, aunque los morenistas digan lo contrario y se defiendan como gato boca arriba.
Aquel 9 de mayo de 2019, la algarabía de los productores del campo de Guerrero de la Zona Norte, era total, bueno casi, total, pues ahí ya se rumoraba un posible fracaso del Programa de Fertilizante, sobre todo cuando su fin era electorero, tal como están usando diversos programas.
Ese día la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) puso en marcha el Programa de Fertilizantes en Guerrero, con la distribución de paquetes de fertilizante para 453 mil hectáreas de cultivos básicos, maíz, frijol y arroz, lo que beneficiará a 401 mil pequeños productores de la entidad –previa verificación en el padrón de productores—.
La entrega directa del apoyo a los productores en los centros de distribución se realizaría a partir del 15 de mayo hasta el 30 de junio. Cada productor recibiría un apoyo superior a los 4 mil 800 pesos por hectárea, distribuidos en: cuatro bultos de sulfato de amonio, dos bultos de fosfato diamonico (DAP), una dosis de biofertilizante y un bulto de semilla mejorada.
En ese acto se dijo que, para el ciclo primavera–verano, con los apoyos se beneficiarían 453 mil 748.6 hectáreas de los 81 municipios del estado, de las cuales el 97.24 por ciento (441 mil 264.08) correspondían a siembra de maíz, 2.72% (12 mil 345.02) a frijol y el .03% (139.5) a la siembra de arroz.
Todo era fiesta, todo era alegría, en un evento realizado en las instalaciones de la Feria de la Bandera de Iguala, en donde el evento se hacía parecer ser como una de esas puestas en escena, en donde más de una docena de tráileres rebozaban y presumían sus remolques con centenares de sacos del abono a distribuir.
Pero ahí también, —en el gran escenario— el titular de la Sader, Víctor Villalobos Arámbula, se jactó con su discurso ante los productores, legisladores y funcionarios estatales y municipales, al asegurar que, el objetivo era revertir el proceso de estancamiento en la producción del estado de Guerrero, a través del acompañamiento técnico con el desarrollo de capacidades y el extensionismo, a fin de terminar con el volumen raquítico de las cosechas de granos básicos, que limita garantizar la demanda de alimentos en las familias campesinas de la región”.
Y, además precisó que, el fertilizante que se entregaba había sido analizado en función de los estudios de suelos por región, lo que permitiría hacer la entrega oportuna, antes de las lluvias, y complementarlo con la oferta de semilla mejorada para incrementar los rendimientos de producción en un 25 por ciento, aproximadamente.
En este momento lo que sí es digno de reconocer es que el gobernador, Héctor Astudillo Flores, no ha abandonado a los campesinos de Guerrero, y ha dado su total apoyo para que avance bien el programa de fertilizante.
Asimismo, ha reiterado su llamada al gobierno federal para que no concluya el programa del fertilizante, toda vez que son muchos los productores que no han recibido los insumos agrícolas, además de que un número importante de campesinos desconocen si fueron incorporados al nuevo padrón, porque la federación nunca publicó la relación de beneficiarios.
También Astudillo ha aclarado al gobierno federal que el Programa de Fertilizante no es un tema de partidos políticos, toda vez que ha sido de los campesinos de Guerrero, sin importar su filiación política; y ha lamentado la injerencia de los llamados servidores de la nación porque complicaron el programa, y sin experiencia se apoderaron de la inscripción de productores en el nuevo padrón que nunca se hizo público, y del reparto de abono lo cual rompió con las reglas establecidas.
Además, ha insistido que en Guerrero la producción de maíz es fundamentalmente para autoconsumo, por lo que consideró que es urgente que el gobierno federal atienda al campo de Guerrero, y que lleguen los apoyos anunciados a los cafeticultores, a los copreros, a los mangueros, a la gente del campo, así como a los pescadores y también a los ganaderos.
Y pese a que hay legisladores morenistas que defienden a su amo, y juran y perjuran que el programa ha sido un éxito, y que los campesinos lo que ven son espejismos; lo que sí es cierto es que el incumplimiento en la entrega del fertilizante se debió a la falta de planeación, de organización y de voluntad para que hubiera una buena coordinación por parte de los funcionarios federales que operaron la distribución de abono.
Pero que no vayan a culpar al gobierno estatal de este rotundo fracaso originado por ellos, —que solamente eso faltaría— pues el gobierno que encabeza Astudillo Flores, desde el primer momento ha mostrado voluntad de ayudar, a fin de que el programa llegara a buen puerto, tomando en cuenta la experiencia adquirida durante varios años.
Por cierto, alguien ha visto por ahí, además del coordinador del Programa Nacional de Fertilizantes, Jorge Gage, al flamante senador Félix Salgado Macedonio y al superdelegado, Pablo Amilcar, quienes no han dado la cara a los campesinos. Pero ya pronto vendrán las elecciones de 2021, y entonces ya saldrán de su ratonera…


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