La
“tuba” ya es bebida típica
de
Iguala, expresa Adalberto
¡Tuba, tuba, tuba…!, ofrece Adalberto por las
calles del centro de la ciudad.
MARIO RAÚL HERNÁNDEZ
La “tuba” ya es la bebida típica de los igualtecos,
expresó, Adalberto Lorenzo Martínez, y añadió que desde que llegó a esta ciudad
–hace unos cuatro años–, cuando pocos conocían este producto, hoy se está
volviendo popular.
Poco a poco la gente lo busca, señaló, la “tuba” ha
existido desde hace mucho tiempo, es una bebida muy tradicional que se vende
mucho en la Costa Grande, Acapulco, Ixtapa-Zihuatanejo, Chilpancingo.
¡Tuba, tuba, tuba…! ofrece Adalberto a la gente, quien
cargando en su atrayente y enorme bule trae el líquido refrescante al que, al
darle el toque final con manzana, nuez y bien frío, lo transforma en un
verdadero néctar de los dioses.
Lorenzo Martínez, proveniente de Chilpancingo, donde
esta bebida tiene demanda de vendedores, llegó a Iguala a probar suerte,
ofreciendo esta bebida, derivada del racimo del fruto de la palma de coco, que
da origen a la “tuba”.
Los primeros días fueron difíciles, dijo en entrevista
con Redes del Sur, “pues la gente no te conoce y menos la “tuba”, aunque algunos
que han vivido en la capital chilpanciguense, sí”.
Cuenta que se metió a trabajar en este negocio a
invitación de su padrino, quien solamente le enseñó cómo se hace y se extrae de
la palma, “y me aventé al ruedo allá en Chilpo con mi propio negocio”.
“Compré mi bule, lo barnicé y lo pinté; lo puse bien
bonito y limpio, a manera de que llamara la atención… y a vender ‘tubas’”.
Lorenzo Martínez tiene 56 años de edad y antes se
dedicaba al campo, pero no le dejaba para sostener a su familia, formada por cuatro
hijos y su esposa, además de que aprendió a leer de grande, como dice la
canción de Gerardo Reyes. “Me vine a Iguala porque en Chilpancingo ya hay
muchos vendedores de ‘tuba’.
Y así, Adalberto, vendedor de tubas arriesgo su
capital y lleno de fe y esperanza se trajo a la ciudad tamarindera esta bebida
típica, en donde ya se ha hecho de clientela pues ya le piden durante su andar
por la ciudad la “tuba”, “el néctar de los dioses”.
Su elaboración, expuso, requiere de mucho cuidado
desde su extracción hasta que se ofrece al consumidor, además del sacrificio de
unas pencas de cocos, ya que debido a la forma en que se obtiene, el productor
debe elegir entre el fruto de la palma de coco o el líquido.
La “tuba” es una bebida completamente natural,
explicó, es el fermentado del exudado del racimo o bellota como lo conocen los
productores, su proceso de obtención es laborioso e implica muchas horas de
trabajo para lograr llenar una garrafa de cuatro litros en dos días.
Aunque ahora Adalberto Lorenzo reconoce que si se
dedicara al proceso de esta bebida no le daría tiempo para andarla ofreciendo
por las calles de la ciudad, “pues su extracción implica un proceso más
laborioso”.
Sin embargo, hoy, ya relacionado con propietarios de
huertas de palma, le entregan el líquido que tiene que ir refrigerando porque
si se deja más de dos horas a la intemperie empezaría un proceso de
fermentación que causaría que el líquido se descompusiera y sería imposible su
ingestión.
Adalberto mencionó que este líquido contiene una alta
cantidad de vitaminas y es energizante, además es un agua saludable que
fortalece la circulación de la sangre y los riñones. También se usa para
problemas estomacales como la gastritis y los parásitos.
Así que cuando oiga por ahí por las calles céntricas
de Iguala, ¡tuba, tuba, tuba!, pruebe el líquido conocido como el “elixir de la
palma”.



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