Coronavirus,
medios masivos y
salud
mental de los mexicanos
La crisis sanitaria que viene. Hace unos días se
celebró en México, en plena contingencia del Covid 19, el Día del Psicólogo.
Pero se ha preguntado usted ¿cómo se encuentra nuestra
salud mental tras el bombardeo, por el coronavirus, asestado desde los diversos
medios de comunicación –impresos y electrónicos– en la psique del mexicano?
El temor que genera el contagio de una enfermedad
puede hacernos cambiar psicológicamente. Pero ¿cómo?
En un artículo publicado por SciDev.Net, líder mundial
en noticias, opiniones y análisis confiables y autorizados sobre ciencia y
tecnología para el desarrollo global, la autora, Daniela Hirschfeld, señala que
mientras el mundo pone énfasis en detectar y atender casos de Covid 19,
expertos alertan que también se debe considerar la salud mental, en especial
porque los problemas psicosociales asociados persistirán aún después de que la
pandemia haya pasado.
Es muy extraño que la amenaza de una enfermedad ocupe
gran parte de nuestro pensamiento como sucede en estos días.
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Durante semanas, casi todos los medios tienen
historias sobre la pandemia del nuevo coronavirus. Los programas de radio y
televisión tienen cobertura ininterrumpida sobre las últimas cifras de muerte
y, dependiendo de a quién sigas, las plataformas de redes sociales están llenas
de estadísticas aterradoras, consejos prácticos o humor negro.
Este bombardeo constante de información puede provocar
una mayor ansiedad, con efectos inmediatos en nuestra salud mental. Pero el
sentimiento constante de amenaza puede tener otros efectos más traicioneros en
nuestra psicología.
Ante una situación inédita, que nos enfrenta a nuestra
vulnerabilidad, que amenaza nuestra salud, que nos puede generar ansiedad y
miedo y que, además, "nos para en seco, pero que no podemos dejar ni que
nos dominen ni que nos nublen nuestra capacidad de dar respuestas racionales,
sensatas y siguiendo las normas que las administraciones y los profesionales
sanitarios nos indican.
Y además podemos ponernos un poquito a régimen de
información sobre el coronavirus y no estar todo el día siguiendo el último
caso de contagios y muertes con gráficos explicados desde una caja electrónica
y con muchas imprecisiones.
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El coronavirus está provocando un sufrimiento más allá
del que causan las cifras de contagiados y fallecidos y que está afectando la
psique de toda la sociedad, al haber hecho del abrazo y de cualquier contacto
físico gestos prohibidos, lo que convierte en urgente incorporar la ayuda
psicosocial a la lista de prioridades para afrontar la actual pandemia.
Mientras el mundo pone énfasis en detectar y atender
casos de Covid 19, menciona en la investigación Daniela Hirschfeld, expertos
alertan que también se debe considerar la salud mental, en especial porque los
problemas psicosociales asociados persistirán aún después de que la pandemia
haya pasado.
Si bien no se ha cuantificado el impacto de estos
trastornos a nivel regional o mundial, en América Latina, una encuesta en
Uruguay da algunos indicios.
Según un estudio que analizó el impacto de Covid 19 en
el bienestar emocional de la población adulta, los uruguayos se sienten tres
veces más tristes, casi cuatro veces más preocupados y 20 por ciento más solos
si se comparan datos de marzo de 2020 —cuando se detectaron los primeros casos
de la enfermedad en el país— con el mismo mes de 2019.
En todo el mundo, artículos científicos publicados
entre febrero y abril describen que depresión, estrés, ansiedad, insomnio,
ataques de pánico, ira y miedo exacerbado, son algunos trastornos derivados del
aislamiento prolongado.
A esta medida
impulsada por los gobiernos para paliar la pandemia, también se suma el aumento
de muertes cercanas, la incertidumbre y la amenaza de un virus desconocido.
Ante este escenario, en América Latina surgen iniciativas para atender la salud
mental de diferentes públicos.
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El horizonte de la pandemia es de tristeza, pues es la
forma en la que se expresa lo que valoramos en situaciones de pérdida, (…) de
pérdida de seres queridos, pero también con otras pérdidas muy valiosas, como
la propia vida, la libertad, el trabajo, detalló Daniela Hirschfeld en
SciDev.Net, de los autores de un estudio uruguayo realizado por Eduardo Bericat
y María Julia Acosta.
Al momento de la encuesta ya habían pasado 10 días de
detectado el primer caso de Covid 19 en Uruguay, se habían suspendido las
clases, los espectáculos públicos y el gobierno había recomendado aislamiento
voluntario.
Según el
estudio, el porcentaje de personas que decían estar estresadas pasó de 26 a 46
por ciento, y la sensación de tranquilidad descendió desde 57 a 32 por ciento.
Los datos quizás son más significativos si se
considera que Uruguay es uno de los países con menor cantidad de casos en
proporción con la población ya que hasta el 14 de marzo tenía registrado —502
casos—, y una tasa de mortalidad baja (con 9 personas fallecidas).
“Pandemias como estas no son solo fenómenos médicos;
también afectan la calidad de vida de todos, causando disfunción social”,
afirmó Debanjan Banerjee, psiquiatra del Instituto Nacional de Salud Mental y
Neurociencias (NIMHANS), de India, en un artículo publicado en Asian Journal of
Psychiatry (abril).
Frustración, aburrimiento, mal humor, confusión, miedo
al contagio, negacionismo, teorías conspirativas, insomnio, ataques de pánico,
reclusión, claustrofobia y enoclofobia (miedo a las multitudes), son otros
trastornos en aumento, potenciados por la propagación de la enfermedad.
Además, como en cualquier brote de una enfermedad
infecciosa, las reacciones psicológicas de la población desempeñan un papel
fundamental en el control y prevención de la enfermedad.
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“Las
preocupaciones colectivas influyen en los comportamientos diarios, la economía,
las estrategias de prevención y la toma de decisiones de quienes formulan
políticas, de las organizaciones de salud y los centros médicos”, advirtió otro
estudio reciente publicado en International Journal of Social Psychiatry.
México no está lejos de este panorama, en la última
quincena de marzo, las llamadas al 911 por violencia doméstica aumentaron 25
por ciento, y de marzo de 2019 a marzo de 2020, las llamadas por violencia
familiar a la línea del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la
Ciudad de México aumentaron 70 por ciento.
Además, “71 por
ciento por ciento de las mujeres que ingresan a refugios presentan depresión
como secuelas de violencias”, dijo a SciDev.Net, Wendy Figueroa, directora
general de la Red Nacional de Refugios.
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Ante este escenario, en México aún no se está
preparado para atender la salud mental de diferentes públicos.
Expertos alertan que también se debe considerar la
salud mental, en especial porque los problemas psicosociales asociados
persistirán, aún después de que la pandemia haya pasado.
Como en otros países, en Argentina, la Facultad de
Psicología de la Universidad de Buenos Aires elaboró recomendaciones para
afrontar la pandemia.
Martín
Etchevers, profesor de clínica psicológica y secretario de investigaciones de
esa facultad, señaló a SciDev.Net que registran un aumento de la ansiedad
seguido de irritabilidad y luego depresión.
“Las mayores preocupaciones son miedo al contagio y
preocupación económica”, detalló Etchevers, que insiste en tratar de mantener
rutinas diarias, horarios del sueño, alimentación ordenada y tareas para los
niños durante la cuarentena.

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