ECONOMÍA

 

Desplomadas las ventas de la

industria restaurantera: ROA

 

* Muchos restaurantes quebraron * Sin apoyos de ninguna índole el golpe del coronavirus fue más certero, resume el empresario *

     Los restaurantes, establecimientos medianos y pequeños de comida, entre los primeros en resentir el efecto de las restricciones a la movilidad, la sana distancia y el aislamiento.

MARIO RAÚL HERNÁNDEZ

  La industria restaurantera de la ciudad tamarindera está sufriendo su mayor descalabro, señaló el empresario, René Ocampo Aranda, en donde las ventas se desplomaron; mucha gente se ha quedado sin empleo, así, un buen número de restaurantes ya no tuvieron la fuerza para poder reabrir: quebraron. En la ciudad cerraron alrededor de 60 restaurantes establecidos. 

Fue a partir del segundo mes del año que comenzó la inestabilidad del sector –desde marzo–, cuando las autoridades federales, estatales y municipales anunciaron oficialmente que bares y restaurantes estarían cerrados a los comensales y se limitarían sólo a pedidos para llevar o entregar.

René Ocampo, empresario restaurantero de El Arroyo.

El 21 de abril pasado, las autoridades sanitarias declararon que México entraba en Fase 3 de la pandemia por coronavirus; con ello, se solicitó a la población quedarse en casa, lo cual modificó los hábitos de consumo de los mexicanos y provocó que los servicios como los restaurantes dejaran de recibir ingresos de hasta 90 por ciento.

Entre los primeros en resentir el efecto de las restricciones a la movilidad, la sana distancia y el aislamiento estuvieron los restaurantes, establecimientos medianos y pequeños de comida. 

Ha sido difícil, revela René Ocampo, propietario del restaurante “El Arrollo”, ubicado en calle Juárez, número 4, del centro de la ciudad, con servicio de bufet, quien dejó de percibir de un día para otro un ingreso, además de que se quedó con menos de la mitad de la planta laboral al momento de cerrar.

 

DESPIDOS MASIVOS

 

– Cerrar nuestros negocios costó mucho dinero porque se tuvo que liquidar a la mitad de los empleados”. Muchos negocios ya no abrieron, otros reabrieron, pero cerraron días después”.

 Hoy, indica el también ex director de Turismo del Ayuntamiento de Iguala, estoy cumpliendo un mes en que reabrí; los primeros 15 días fueron fatales, porque iniciamos de cero y sin ayuda de nada ni de nadie.

Ahora, después de casi un mes en que autorizaron la reapertura, bajo la consigna de respetar las medidas sanitarias, “puedo decir que tenemos una semana de que las ventas subieron a un 30 por ciento. Pero estamos en espera de que las cosas mejoren”.

– ¿Cómo ha sobrevivido a esta pandemia, que aún persiste, en más de 4 meses en que hubo que pagar renta, luz, teléfono, pagos al fisco y salarios de trabajadores que permanecieron con usted, entre otros?

– Mira, de la renta hubo caseros conscientes de la situación, como fue mi caso, que me dijeron, ahorita no te preocupes. No así mucha gente que hubo a algunos que le bajaron la mitad u otros que de plano no les bajaron ni un quinto. 

                                         


                                                 GANCHO DEL IMSS


– Eso es por el lado de la renta, explica. Respecto a los pagos del IMSS y al contador, el Seguro Social nos “otorgó” un crédito de 25 mil pesos que, fue precisamente para pagarle al IMSS, pero los vamos a pagar a partir de este mes, de más de mil pesos mensuales.

– Entonces ¿fue como un gancho a fin de que no dejaran de cubrir las cuotas del IMSS?, –se le inquiere.

– Pues sí, admite, porque si no la gente, o yo en mi caso, hubiera dado de baja a toda la gente asegurada. Y eso fue lo que se nos pidió, que no las diéramos de baja.

 – Algunas personas lo hicimos, pero estoy seguro que mucha gente dio de baja a su personal y esos 25 mil pesos los ocupó para sobrevivir. Pero también considero que mucha gente ya no va abrir su negocio.

– ¿Qué apoyos se entregaron al sector restaurantero?

– De mi parte que haya sabido o por lo que a mí respecta, no recibí ningún otro apoyo, sólo el préstamo de los 25 mil pesos del IMSS que, fue para pagar el seguro de los trabajadores.

 

MENOS DEL 50%

Hoy la planta laboral del restaurante “El Arroyo”, es menos del 50 por ciento, es    decir que, de casi 16 trabajadores, sólo quedaron siete.                                             

Al cumplir con el protocolo dentro de “la nueva normalidad” “El Arroyo” se convirtió en bufet asistido. La gente no se puede servir. En las entradas se tienen los tapetes sanitizantes, el personal anda con careta y cubreboca, al comensal se le pide que se vaya a lavar las manos y después se les da gel antibacterial.

En este aspecto, menciona René Ocampo, constantemente se recomienda al personal que tiene que cuidarse, y de seguir las normas sanitarias, con el fin de mantener el empleo y tomar todas las medidas precautorias.

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